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7º Dan SHITO-RYU Breve resumen de la historia de nuestro Maestro Hirota Yoshiho
Cuarto hijo de Fusayoshi y Kimiko, y único varón entre cinco hermanas más. En su niñez, pronto destaca por su gran carácter y personalidad. Durante sus estudios primarios, en 1958, practica Judo y también se inicia en el Karate con el Maestro Tsunakawa (Shoto-Kan). Al ingresar en la Universidad de Sofía de Tokio el 1966 para realizar su carrera de Sociología, el Maestro Hirota aprende Karate con los Maestros Kobayashi y Yasue Taiga (Shingi-Kai/Shito-Ryu), este último, alumno de Igio (Kanbu-Kan, antiguo Renbu-Kai) entroncando directamente con el Maestro Itosu, del que también fue alumno Mabuni Kenwa.
Cuatro años más tarde, sale de Japón y llega a España. Durante un año y medio aproximadamente, imparte clases en la ciudad de Santander. En 1971 se traslada a Barcelona y se establece definitivamente. Sus inicios estuvieron presididos por grandes dificultades que sólo se pueden comprender desde la óptica de un joven de 22 años que llegó a un país extranjero con una cultura tan dispar a la japonesa y llevando consigo, como único equipaje, la ilusión y el firme propósito de hacer de la enseñanza del Karate su principal forma de vida.
En aquel tiempo, España vivía un momento de gran florecimiento y expansión de la práctica del Karate. El Maestro pasó por varios centros de enseñanza. Primeramente impartió clases en el Centro Cultural de los Ejércitos, después en el club Raisan Do y en tercer lugar en el club Cervantes, hasta que finalmente, en febrero de 1979, establece su propio Dojo llamándole Karate Club Hirota. Durante esos años, el Maestro permaneció incansable en su misión de dar a conocer el Karate colaborando y participando en todo tipo de eventos que su fiel propósito le obligaba. Fue solicitado en festivales de artes marciales, demostraciones públicas, la publicación de libros, artículos en revistas y periódicos, etc.
En 1980, el Soke Mabuni Kenei viene por primera vez a Barcelona. El Maestro Hirota unifica su sistema de enseñanza adaptando sus ligeras diferencias técnicas al método Shito-Ryu, cuya línea ya no abandonaría jamás. Fue el fundador y presidente de la Asociación Shito-Ryu de Cataluña, organismo oficialmente responsable en España del legado del Maestro Mabuni Kenwa en esa época. Durante esos mas de 25 años, los objetivos de la Asociación fueron transmitir y mantener la pureza del estilo basado en las enseñanzas tradicionales okinawenses del Maestro Mabuni Kenwa, donde el concepto SHIN-GI-TAI (Alma-Técnica-Cuerpo) forma un valor básico indivisible en el momento de apreciar el verdadero nivel de los practicantes. El Maestro Hirota Yoshiho formará para siempre parte fundamental de la historia de este arte en nuestro país, trascendiendo fuera de nuestras fronteras hasta llegar a merecer el respeto internacional y el reconocimiento del propio Soke Mabuni Kenei al concederle personalmente el 7º Dan en una ceremonia inolvidable durante el curso que se celebró en nuestra ciudad en 1997.
El Maestro Yoshiho Hirota fallece en Barcelona el 22 de junio del 2000, a la edad de 52 años, tras una larga enfermedad ante la que mantuvo batalla con una entereza y dignidad que sólo un verdadero budoka podría mostrar. Fue su última voluntad, que sus cenizas se esparcieran el Mediterráneo, el mar que baña las costas de la tierra que tuvo el privilegio de acogerlo y ser la cuna de su extraordinaria labor.
Con su última y grandiosa lección ante la vida y la muerte, deja un legado insuperable, tanto desde el ámbito técnico como humano. Quedamos miles de practicantes que hemos aprendido a querer el Karate por la forma en que sólo él supo enseñarlo, con su sencillez y naturalidad, con esa simplicidad que manifestaba el verdadero espíritu del Karate en su estado más puro y que sólo un Gran Maestro como Yoshiho Hirota podría trasmitir. Su recuerdo quedará imborrable entre todos aquellos maestros, alumnos y amigos que tuvimos el honor de convivir con él y que aprendimos a quererle, respetarle y admirarle. ¡ Gracias Maestro! No cesaremos en la ardua tarea de honrar tu memoria y proseguir humildemente en la labor que tú iniciaste. Por Carlos Fernandez |
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