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Por Departamento Técnico



Empieza un nuevo curso, nuestro departamento técnico realiza este interesante artículo sobre la consulta de los padres para que su hijo realice karate con nosotros…



Primeros consejos:

Empezaremos un nuevo curso y, como es habitual en los primeros días, numerosos padres se interesan por el karate como actividad en la que inscribir a sus hijos.

En este sentido, lo recomendable es concertar una primera toma de contacto con el responsable de la actividad para intentar conocer y valorar —aunque en un período de tiempo un tanto corto— quién será el futuro maestro y la persona en la que se depositará toda la confianza durante el periodo de aprendizaje de tu hijo.

Lo primero es dialogar, intercambiar impresiones con el maestro que, sin lugar a dudas, será quien ilusione y guíe a tu hijo en el camino de la disciplina que llamamos karate. Es oportuno que el niño realice un par de sesiones de prueba y, después (y solo después), preguntarle si le interesa ser estudiante de este arte. Si la respuesta es afirmativa, traje blanco, cinturón blanco y a trabajar… Empezará así su andadura por el fascinante mundo del karate.

Esta es la primera premisa para conseguir el éxito en esta compleja educación. El karate es divertido, pero también es un largo camino lleno de momentos buenos y de otros no tan buenos. Su disciplina, sacrificio y constancia (a veces estricta), implica que ese camino se haga un poco cuesta arriba para algunos jóvenes, pero hay que entender que es un esfuerzo imprescindible para la mejora de su personalidad y el entendimiento de la actividad.

"Se necesita un año para poblar un bosque, dieciséis años para ver la belleza de un árbol y cincuenta para hacer un hombre"




Beneficios del karate:

El karate proporciona al joven diversos beneficios mentales y físicos. La práctica de esta actividad aporta aspectos muy positivos en la formación de la actitud, tanto en valores colectivos como individuales.

En lo que se refiere a los valores colectivos, el karate fomenta la integración en el grupo, el compañerismo y el respeto mutuo; respecto a los individuales, destacan la superación personal, el esfuerzo y la humildad. El conjunto aporta al joven un desarrollo intelectual equilibrado que refuerza su confianza.

En cuanto a los beneficios del karate en el ámbito motor (físico), desarrolla la fuerza, la velocidad, la coordinación, el equilibrio, la flexibilidad y los aspectos perceptivos que tienen que ver con la noción espacial y temporal.

En el ámbito socio-afectivo (psíquico), con el karate el joven aprende lo que es la paciencia, la disciplina, la voluntad, el mérito, la excelencia, el respeto por los mayores, la jerarquía, el control de sí mismo y el conocimiento de sus propios límites.

"Es menos doloroso educar a un niño cuando es pequeño que llorar sobre uno que se ha echado a perder"




Nuestra escuela:

En nuestra escuela, con más de 35 años de experiencia, iniciamos la educación con niños a partir de los 5 años, y les enseñamos desde el principio la importancia de mantener la ilusión del primer día, adquiriendo poco a poco una larga vida como budokas.

"En karate, solo llegan los que empiezan cada día"

Sentimos un gran orgullo al ver en nuestras clases estudiantes que se iniciaron con nosotros con tan solo 5 o 6 años y que siguen hoy en día, sobrepasando la treintena, juntos en nuestra escuela en el camino mencionado anteriormente. Pero nos llena de satisfacción aún más, si cabe, ver a sus padres o compañeros, que ya sobrepasan los 50 años, y continúan con la misma ilusión intacta, estudiando el mismo camino: el camino del karate-do.

"Un camino de mil días empieza con un primer paso"




Para finalizar, cabe mencionar que en nuestra escuela hay algo más importante que todo lo anteriormente expuesto, uno de los valores fundamentales del ser humano: respeto. El respeto que deben mostrar todos los integrantes de la escuela, al maestro, a sus compañeros y, por supuesto, a uno mismo. Trasladar esto a la vida diaria reconforta y hace que todo funcione mejor.

"En nuestra escuela enseñamos muchas cosas, pero el respeto está por encima de todas"

Si alguien se pregunta qué características tiene esta escuela de karate, le gustará saber que para nosotros lo más importante es el aprendizaje, para llegar a ser algún día mejores ciudadanos y mejores personas.

Actuar siempre de manera cortés.

El entrenamiento físico y el mental deben ser uno, no van por separado.

Escuchar a tu profesor y alumnos con más nivel, no olvidar sus advertencias.

Escuchar y ver son las llaves para avanzar.

No faltar a clase, pues, aunque se aprende paso a paso, si se rompe el entrenamiento se retrasa el aprendizaje.

El autobombo y la autosuficiencia son enfermedades que corrompen el progreso.

Comer en exceso, beber alcohol y fumar son malos hábitos que dificultan el entrenamiento.

El entrenamiento y el aprendizaje de las artes marciales no tienen límite, así que debe trabajarse paso a paso, día a día.




Algunas preguntas interesantes:

¿Cuántos días es conveniente que entrene mi hijo?

De dos a tres días por semana. Deben tener tiempo para sus estudios, ya que son su prioridad, y para realizar otras actividades necesarias, como jugar, relacionarse con los amigos, familia, etc… sin olvidar nunca que son niños. Así, dos días está bien y tres es fenomenal. Se pueden alternar los días en función de la disponibilidad y de las necesidades a lo largo del curso.

¿Cuál sería el horario más conveniente para él?

De 5 a 7 años, se recomienda la clase alevín.
Karate alevín para niños de entre 5 y 7 años. En esta etapa de iniciación, de una forma siempre divertida y amena, los niños aprenderán poco a poco lo que significa el karate y todo lo que implica. Aprenderán a canalizar su energía y su fuerza, así como a respetar a los demás compañeros y al profesor, además de a conocerse mejor a sí mismos. También desarrollarán sus capacidades, habilidades y potencial dentro de la actividad, lo que podrán extrapolar a su vida diaria.

A partir de los 8 años y hasta los 13, se recomienda la clase infantil.
Karate infantil para niños de entre 8 y 13 años. Alrededor de los 8 años es cuando el niño empieza verdaderamente a practicar karate. Durante las clases, los profesores enseñan a los pequeños las técnicas, los movimientos y las formas propias de esta disciplina. En esta etapa, a medida que aumente el aprendizaje, el niño realizará una serie de exámenes que le permitirán cambiar el color de su cinturón; esto es una motivación para el niño y, a la vez, un aprendizaje para aumentar sus conocimientos de karate.

Después de los 13 años, se recomienda la clase juvenil.
Karate juvenil, a partir de los 14 años. Las clases de karate de esta etapa son ya muy similares a las de los adultos. Si así lo desean, empiezan los trabajos de kumite (combate), las competiciones, el fortalecimiento del cuerpo y la adquisición de una disciplina un poco más severa.

¿Qué necesita para practicar karate?

Un karategui, un cinturón blanco, las protecciones y unas zapatillas de baño (para no tener que acceder descalzo a los vestuarios y las instalaciones), aunque en el dojo (sala de práctica) irá descalzo. Disponemos de salas acondicionadas para la óptima práctica de la actividad.
Durante la iniciación, recomendamos economizar en la compra de esta ropa. Lo importante es que sea cómoda, ya que será con la que se realizarán todos los entrenamientos.

¿Es este un centro homologado y especializado?

Sí. Pertenecemos a la Federación Catalana de Karate, el organismo oficial que regula la práctica de esta actividad, y nuestros profesores están debidamente titulados y altamente cualificados.

¿Podría mi hijo ser cinturón negro con el tiempo?

Por supuesto. No obstante, esto dependerá de él. Tendrá controles de paso de grado, y este es un largo camino, aunque necesario para su formación y para poder alcanzar ese objetivo.

¿Es obligatorio competir en karate?

En nuestra escuela enseñamos karate tradicional, aunque los estudiantes también tienen la posibilidad de optar, si así lo desean, por probar el karate de competición. Para ello, el Departamento Técnico selecciona a los estudiantes que quieren competir y los forma en el Plan de Tecnificación Deportiva, donde se diseña un entrenamiento específico con la finalidad de prepararles para afrontar de forma correcta la competición. Este plan se realiza fuera del horario de las clases, habitualmente dos sábados por la mañana al mes. Todo esto siempre y cuando el propio alumno lo desee y haciéndole entender que el karate es mucho más que una competición.


Departamento Técnico