castellano català english





Por Departamento Técnico



El departamento técnico de nuestra escuela, realiza esta reflexión sobre el curso técnico realizado por Hatano Yoshiharu en Barcelona…

Frente al pensamiento moderno cartesiano, que analiza, fragmenta y clasifica, las enseñanzas del maestro Hatano van en una línea unificadora, hablándonos de Karate, de la técnica y del movimiento del cuerpo, pero también de ética y de moral, y hasta de una cosmovisión propia muy influenciada por el sintoísmo de su país natal. Pareciera como si una inmensa y invisible urdimbre uniera todas las acciones y al reconocerla y trabajar junto a ella, con agradecimiento y compasión, pudiéramos mejorar en nuestro camino. Como se leía en uno de los 8 principios del kempo redactados en el Bubishi, el alma del hombre es una con el universo (Jinshin do tenshi).



De esta manera, en el curso realizado en Barcelona los pasados días 11 y 12 de mayo, y organizado por KarateBCN, empezamos a trabajar los katas básicos del estilo, especialmente los Katas Sanchin y Tensho, viendo cuan profundas y variadas pueden ser sus lecciones. De estos trabajos, lo que más me gustaría destacar es la unidad y relación que se establece con el oponente. Otra vez, se trata de comprender que los contendientes están unidos y que controlar esta unión, sincronizando la velocidad con la del oponente, siguiendo sus cambios y reaccionando junto a ellos es la clave de la eficacia técnica. Como decía el maestro, hay que seguir el ejemplo del agua, que se puede adaptar tanto a la forma del cilindro como a la del cubo sin dejar por ello de ser, en ningón caso, la misma agua.

Todas estas enseñanzas del maestro Hatano destilan su propia personalidad, pero son también la herencia de la tradición del Karate de la familia Mabuni, a la que el maestro se ha mantenido fiel. De la misma manera que Hatano nos explicaba la importancia de la armonía, Mabuni Kenei, destacaba esta misma idea para oponer el Karate de competición del karate tradicional. Mabuni kenei escribió en su óltimo libro, Empty Hand, que "ambos compañeros se sirven mutuamente y hacen un uso completo de las técnicas ofrecidas por el oponente", algo que reforzaba con una cita del maestro Ueshiba, el fundador del Aikido: "¡En la confrontación armoniza!, 5 más 5 equivalen a 10. Pero 1 más nueve también equivalen a 10 del mismo modo que dos más ocho".




Volviendo al curso, otro de los aspectos que me gustaría destacar es la idea de la continuidad de las técnicas, que, como un arroyo, nunca se detienen. De cada gesto nace el siguiente, consiguiendo así una gran velocidad tanto en ataque como en defensa. Una progresión que nuestros ojos y brazos no lograrán seguir a menos que comprendamos esta manera de generar el movimiento y dejemos el mundo de las percepciones y la racionalidad para responder desde la mirada del corazón. En este sentido practicamos durante el curso técnicas muy directas como Shotei y la manera de defenderlas con un Uke Nagashi nacido de este tipo de percepciones y del contacto con el compañero. Así, entramos en dobles trabajos donde los dos contendientes tenían que estar despiertos y actuar no de una manera mecánica y pactada, sino de una forma mucho más natural y vívida.

Tanto sábado como domingo pudimos gozar de un curso de un excelente nivel técnico que nos dejó muchísimas enseñanzas y que se movió de manera magnífica entre las explicaciones técnicas, los comentarios filosóficos y el trabajo intenso con compañero. Desde el trabajo de la base hasta ejercicios más complejos como Passai-Dai y Passai-Sho; estudiando en todos los casos el bunkai y confirmando como este puede ser cada vez más y más refinado, usando el kata como una herramienta viva y práctica. Por todo ello, ha sido un placer volver a contar un año más con la presencia del maestro y de gozar la generosidad de la escuela de Carlos Fernández, que año tras año organiza este interesante evento.





Departamento Técnico