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Por Departamento Técnico



El departamento técnico de nuestra escuela realiza este corto artículo sobre la entrañable jornada vivida, previa a la Navidad 2019…




El pasado viernes 20 de diciembre, realizamos una sesión especial de Karate con motivo de las inminentes fiestas navideñas. Más allá del contenido técnico de la misma, esta sesión tenia como objetivo principal, reunir el mayor número de estudiantes de la escuela sin importar el nivel o edad.

A pesar de ser un fin de semana tan especial, por numerosas cenas de empresa de muchos de nuestros estudiantes adultos, etc., acudió un elevado número de estudiantes. Esto dejó de manifiesto que más allá de las técnicas, más allá de los katas aprendidos, o más allá de querer crecer y mejorar como karateka, el fin último de esta sesión no era otro sino el de pasarlo bien y disfrutar de la compañía de nuestros amigos y compañeros. Pues al fin y al cabo, con el paso del tiempo, se acaba formando un vínculo especial entre los practicantes de karate, factor que muchas veces pasamos por alto en pos de nuestro entrenamiento.

Visto desde fuera, cualquier persona pensaría que la práctica de karate sólo consiste en ir unas determinadas veces a la semana al dojo, y realizar los ejercicios que el sensei imparta. O simplemente lo verán como un sitio al que vamos para "sabernos defender".

En cambio, los estudiantes de karate sabemos que nuestro dojo es como nuestra segunda casa, y que nuestros compañeros y sensei con los que entrenamos, son nuestra segunda familia. Y precisamente eso fue lo que vivimos en esa sesión tan especial. No realizamos una sesión de entreno más, sino que acudimos a una jornada especial, casi festiva, en la que realizamos aquello que más nos gusta, Karate.

El colofón final vino en forma de una merecida cena, donde pudimos disfrutar de una copiosa y bien sabrosa comida, imbuida de las risas y el cariño de todos nosotros, mezclado con una sensación navideña y jovial.

En la cultura japonesa, se cree que existe un lazo rojo invisible que une a las personas que tienen un fuerte vínculo entre si. Quiero creer que todos los estudiantes de KarateBCN estamos unidos por este lazo. Sin importar el nivel y sin importar la edad, esta sesión de entrenamiento ha dejado bien claro el poderoso vínculo que nos une a todos. Pues como reza el dicho:




"La sangre te hace pariente, pero la lealtad te hace familia."


Departamento técnico